Paso a paso hacia la socialización: Primera salida del Programa de Socialización Inclusiva 2021

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Desde hace un tiempo a la Asociación Síndrome X Frágil se realiza el Programa de Socialización Inclusiva (PSI). Un programa donde, con el acompañamiento de profesionales, se realizan actividades de ocio inclusivo y educativo con la finalidad de empoderar a los niños y niñas de entre 6 y 14 años, ayudando en su autonomía y determinación, y proporcionando experiencias que los ayuden a romper barreras que impiden la socialización.

El programa se realiza durante 10 sesiones y el formato son salidas donde se combina la educación con el ocio.

Este sábado 16 de octubre tuvo lugar la primera salida de este curso y el lugar elegido fue la Masía de Can Mestres, un espacio en el barrio de La Marina de Barcelona con una granja-escuela y huerto urbano.

Para llegar, fue necesario tomar un bus desde la plaza de España.

A las 10h de la mañana, todo el mundo con el billete preparado en la mano para comenzar la jornada trabajando la rutina, conducta y la experiencia de viajar con el transporte público.
Puede parecer un detalle sin importancia pero para las personas con el Síndrome X Frágil, los entornos pequeños y cerrados como pueden ser los metros, buses, trenes y tranvías, pueden suponer espacios que afloran la fobia, sobre todo social; de modo que trabajar estos aspectos es clave para poder garantizar cierta autonomía.

Una vez en lugar, es la hora del desayuno, todo el mundo lo lleva de casa y también es el momento de las presentaciones. Lo hacemos a través de dinámicas de juego elegido por las personas asistentes.
Con esta acción queremos conseguir por un lado el significado social de la presentación y del otro, romper la barrera de la timidez y que cada persona pueda expresar la información básica como es su nombre y la edad. De este modo, todo el mundo ya sabe cómo se dice que tiene al lado y significa haber dado un paso para perder el miedo a hablar en público, en un espacio de comunicación entre iguales y identificado como entorno de seguridad. Todo ello hace parece la semilla de la conexión de grupo que se puede desarrollar a lo largo de los días.

También la pertenencia al grupo, de compartir cosas en común es uno de los aspectos que se trabajan en estas salidas, y es que la importancia de que las personas nos sentimos rodeadas de otros con quienes compartir habilidades y talentos nos genera bienestar, es un hecho ampliamente conocido.
Es por ello, que se trabaja en la elaboración de un diario en común. Cada niño y niña escribe allí lo que se ha hecho durante la jornada o sus inquietudes, pensamientos y preocupaciones. De este modo, se tiene un elemento físico elaborado conjuntamente que simboliza lo que los une a todos ellos y ellas. Un elementos de construcción en cooperación que refuerza lazos sociales que quizás se convertirán amistades.

Pero volvamos a la jornada a la práctica. Estamos en Can Mestres donde visitamos la granja-escuela. Allí podremos ver ovejas, conejos, gansos o gallinas, por poner algunos ejemplos.
Se trata de una experiencia rural pero en medio de la ciudad de Barcelona. Los animales se pueden ver (pero no tocar, aunque más de una persona los acaricia) y esto genera una serie de preguntas como por ejemplo qué comen o cómo son morfológicamente hablando.
La visita es libre pero nosotros la hacemos en grupo con la mirada atenta de Josué y Belén, dos profesionales de la Asociación que son los responsables del grupo.

Después pasamos a visitar el huerto urbano. Son cultivos de agricultura ecológica a cargo de vecinos y vecinas del barrio que cuidan del espacio. Allí vemos de donde salen vegetales como los tomates, las berenjenas, las cebollas, los pimientos, las lechugas o las judías, por poner sólo algunos ejemplos. Preguntamos si habitualmente comen, si los comen cocinados o crudo en ensalada y si gustan o no el sabor que tienen. Todo esto hace que al tener que responder a estas preguntas, se genere un clima de confianza, de grupo seguro y de determinación para expresar los puntos de vista.

Una vez terminada la visita, pasamos a hacer una serie de juegos relacionados con las actividades. Estos los haremos en parejas, de esta manera se refuerza la idea de complicidad con el compañero o compañera. Enseguida, Julia y Ariadna, que son las dos chicas, deciden unirse para realizar las actividades y el resto de los asistentes sí necesitan la determinación de los profesionales para configurar las parejas. Aunque cuesta romper la barrera de la timidez y las reservas a relacionarse, a medida que avancen las sesiones, se irán alcanzando los objetivos.

Los juegos propuestos son variados y a la vez relacionados con la temática de Can Mestres: animales de granja y horticultura. De modo que la primera propuesta es reunir las piezas correctamente de un puzzle para que el resultado sea uno de los animales que se han visto en la granja-escuela. Los puzzles se realizan en las parejas que antes hemos comentado y las piezas que se han de resolver están adecuadas a las personas que los realizarán: desde 4 a 24 piezas, según la edad y habilidades del momento.

No todo el mundo puede tener un huerto urbano en casa pero sí que todo el mundo puede tener una maceta donde sembrar una semilla. Justamente esto es lo que se propuso en la segunda actividad. Y es que cada persona se llevó a casa una maceta de cerámica decorado según su gusto y que servirá para plantar o sembrar un vegetal y cuidarlo, de la misma manera que se ha visto que se hace en Can Mestres.

Llega el momento de la despedida pero antes, los mayores del grupo, hacen de ayudantes de monitores y formulan 3 preguntas relacionadas con la granja y el huerto que se ha visitado. Los pequeños escuchan las preguntas y contestan.
Además, cada persona cuenta las sensaciones que ha tenido, donde todo el mundo se lo ha pasado muy bien viendo animales y plantas, pintando y haciendo puzzles.
En este punto se habla también de las futuras actividades a realizar, y es que la autonomía y la determinación refuerzan la toma de decisiones.
Esta dinámica también colabora en la eliminación de prejuicios a la hora de relacionarse, hablar en público y expresarse libremente.

Todo ello en una mañana de octubre soleado, donde los padres y madres esperan en la puerta de la granja para volver a casa con la satisfacción de haber jugado, después, relacionado y comenzado el camino de la relación de amistad con otras personas.

caCatalan